Cuidar lo que decimos

En el artículo del blog “Las palabras y su huella” hablábamos de cómo nos pueden hacer daño o cómo podemos hacer daño a otras personas con el lenguaje. En esta ocasión vamos a hablar un poco más sobre el lenguaje, orientado hacia las palabras que elegimos decir, hablamos sobre lo que decimos.

 

El lenguaje también genera nuestra realidad. Si a un niño o niña le decimos lo que puede o no hacer, sin darle la oportunidad de probar, por ejemplo, ya le estamos reduciendo o ampliando sus posibilidades. 

 

Hay un cuento, adaptación de un cuento popular, que puede ilustrar un poco todo este tema:

Dos niños estaban patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua.

La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.

Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.

Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.

A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos. 

Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.

—Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? —comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.

—Yo sí sé cómo lo hizo —dijo.

—¿Cómo? —respondieron sorprendidos.

—No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

 

Y esto puede pasar. A veces nos dicen y nos jalean, y sirve, somos capaces de hacer y de ser lo que nos proponemos. 

Y otras veces no importa lo que nos digan las demás personas, incluyendo nuestr@s madres y padres. Lo que importa es lo que nos decimos a nosotr@s mism@s.

Cómo nos hablamos, lo que nos decimos, las creencias que tenemos (lo que nos creemos capaces de hacer, lo que nos creemos capaces de ser), todo se nombra a través del lenguaje.

Esto de las creencias se resumen en esto que dijo Henry Ford: “Tanto si crees que puedes hacerlo como si no, estás en lo cierto”.

 

Así que sí, es importante el lenguaje, las palabras que elegimos para comunicamos, tanto con l@s demás, y con nosotr@s mism@s. 

Por eso os recomiendo que os observéis y que cambiéis lo que consideréis, lo que penséis que pueda ayudaros a tener un lenguaje cuidadoso y respetuoso con vosotr@s mism@s y con las demás personas.